UN CUARTO DÍA DIFERENTE
Hoy parecía un día cualquiera… desayuno, visita del
inspector Gadget, dientes, inspección de habitaciones… ¡Pero no lo era! Ha sido un día diferente, especial, como todos y cada uno de los vividos aquí.
En la
puerta del CRIE nos esperaba un autobús con destino Barbastro.
Una vez en Barbastro nos hemos vuelto a dividir en dos
grupos y, mientras unos visitaban una empresa, otros visitaban otra. Hemos
estado en una empresa en la que fabricaban estructuras con poliespán y las
recubrían con un mortero para colocarlas en fachadas. La verdad es que quedaban
muy bien. En esa fábrica también hemos dado rienda suelta a nuestra creatividad
con una manualidad con arcilla. En la otra empresa nos han dado una charla
súper interesante sobre inteligencia artificial e impresora 3d. Hemos visto
algunos diseños y la verdad es que nos han encantado. También nos han enseñado
cosas que fabricaban ahí, como botes de cristal. Algo que aún hacía más
especial nuestra visita es que en ambas empresas trabaja un alto porcentaje de
personas con diversidad funcional, por lo que hemos recordado que todos tenemos
distintas capacidades que nos hacen especiales.
Después de comer hemos hecho una Feria de la ciencia. Hemos realizado
catorce experimentos diferentes siguiendo el método científico. Hemos aprendido
sobre la densidad, la luz, el sonido… ¡Interesantísimo!
Y al acabar la feria, duchas y a prepararse para uno de los
momentos más esperados de la semana (si no el más esperado): LA DISCOCRÍE.
Pero antes, cena especial: hamburguesa con patatas fritas,
buñuelos de bacalao y ensalada. Y de postre, natillas. Perfecto para coger
fuerzas para darlo todo en la fiesta.
Quien ha querido bailar, ha bailado. Quien ha querido
cantar, ha cantado. Quien ha querido jugar, ha jugado. Pero lo importante es
que lo hemos pasado genial.
Y lo que tiene la discocríe es que anuncia el final.
Familias, ¡mañana nos tenéis de vuelta en casa!